Sunday, June 23, 2019

Cadena de amor



Cadena de amor 

Buscando en la arena caliente,
hallé una diosa, con piel de sirena,
su bella alma, libre y ferviente,
en su boca aliento, de tierna azucena.

Robó de pronto, mi deseo humano,
acercando ella, su rostro al mío,
tocó mi sentir, su delicada mano,
y corrió mi sangre, como fuerte río.

Desbocó mi corazón, como alazán salvaje,
corrió él, por la llanura del sentir,
fue hermoso y puro, aquel su tierno linaje,
que me hizo de nuevo, soñar y vivir.

Hoy rodeado, por letras y tiniebla,
recuerdo aquella belleza, en la arena,
mi cuerpo aún de emoción rebla,
porque ató mi alma, con fuerte cadena.

Me siento nuevo, mujer hermosa,
se fue de mi vida, la duda y el temor,
porque me sentí feliz, sirena diosa,
atado con… con tu cadena de amor.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA 

Thursday, June 20, 2019

Escritura de labio travieso



Escritura de labio travieso

Abriose el cielo, verdad de Dios,
y apareció tu rostro bello,
enmarcado por tu cabello,
y la hermosura, eras vos.

Mi corazón se volcó duro,
sentí como si me desmayara,
como si en mi pecho entrara,
un vendaval de amor, te lo juro.  

Tus pechos airosos ellos,
marcados por un lunar,
estaban listos para amar,
tu ojos brillaban, con destellos.

Fue para mí un dilema,
porque caí en un embeleso,
y a tu mirar, coqueto y travieso,
juré escribirle, un poema.

Ahora por hoy, ya he descansado,
mi inspiración, ahora he de guardar,
para en otro momento, en otro lugar,
volver a escribir, con morbo enamorado.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA                  

Monday, June 10, 2019

Recuerdo morboso




Recuerdo morboso

Cae la lluvia, sobre el ventanal,
y tú tranquila y pensativa,
en tus manos, cautiva,
una taza, de fino cristal.

En tu mente arrollando,
miles de pensamientos,
recuerdos, lindos momentos,
que a rato, ya vas olvidando.

Pero no hoy, porque llueve,
el sentir está a flor de piel,
recuerdos dulces, otros de hiel,
pero en tu alma, todo se mueve.

Sorbo a sorbo, el té se acaba,
no para, no para de llover,
y tu cuerpo, ese de mujer,
caricias y besos recordaba.

Sentada allá, en aquel sillón,
soñabas con viejos tiempos,
y olvidaste los lamentos,
que habían en tu corazón.

Y con ese último sorbo,
de aquella taza de cristal,
recordando aún, el sexo animal,
al pensarme, te llenaste de morbo.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA