Tuesday, November 12, 2019

Que sola estás en tu casa


Que sola estás en tu casa.

Que sola estás, allá en tu casa,
Descansando, sin nada que hacer,
leyendo un libro, tu cuerpo amordaza,
todo tu deseo oculto, de mujer.

Tu cabello suelto, descuidado,
tus ojos marchitos sin deseo,
olvidado el arreglo y el cuidado,
no es tu silueta la que veo.

Porque extrañas mis momentos,
pero no lo quieres reconocer,
testarudos sentimientos,
esos que a veces tiene, el querer.

Que sola estás, allá en tu casa,
que tristeza, para mi tu figura,
tú que eras libre torcaza,
hoy eres una triste criatura.

Despierta ahora, no te dejes caer,
Dios no castiga nuestra locura,
ni nuestro tiempo, hace perder,
por eso busca, una nueva aventura.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA

Honduras, donde se escondió el amor


Honduras, donde se escondió el amor

Tierra de nubes, de sol y montañas,
allí encontré yo, muy solo al amor,
escondido estaba, con tristeza y saña,
frío pero hermoso, le faltaba calor.

Tenia piel de cobriza aceituna,
ojos de acaramelada almendra,
fresco su aroma, de rica tuna,
curvas exóticas, de ardiente hembra.

Allá en la alta y antigua cima,
allá entre verdes laderas,
nació el sentir que anima,
en el movimiento, de tus caderas.

Tierra catracha, tu Honduras,
hizo que mi sentimiento suba,
con mezcla de elixires y lisuras,
se unieron tu tierra, tu tierra y mi Cuba.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA

Friday, November 1, 2019

Nostalgia de mujer


Nostalgia de mujer

Mirando el atardecer, tu pelo suelto,
la luna nace, entre nubes revoltosas,
todo tu pensamiento envuelto,
en una aureola, libre y tumultuosa.

Recuerdos de romances ardientes,
que hoy muy lejos han partido,
están los besos aún vigentes,
y de tu mente mi toque, no ha huido.

Sentada en la orilla, viendo el mar,
dejas el viento, copie mis caricias,
esa mi forma fresca de amar,
que fueron para ambos, mil delicias.

Tu mente vagando, en el horizonte,
tu corazón es del mar el abismo,
yo soy de mi tierra, el alto monte,
que en erupción, nos convierte en sismo.

Golpe de volcán, fuerte y salvaje,
violenta la furia de tu huracán,
ambas fuerzas de recio linaje,
que nunca, nunca se acabarán.

Nublado y gris este atardecer,
porque está lleno, con nostalgia de mujer.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA