Saturday, February 9, 2019

Destello de mi universo





Destello de mi universo

Como lo haces, la verdad yo no se,
despiertas en mi, salvajes gemidos,
que en mi cuerpo, sin buscar encontré,
junto a excitantes, y sensuales latidos.

Crece veloz, el bastión del deseo,
sin apenas darme cuenta,
y es que… es que cuando te veo,
mi pasión sin saber, acrecienta.

Es como si, el erotismo del mundo,
caminara por mi vientre tenso,
y como un sexual vagabundo,
mi ardor se volviera, loco e intenso.

Tiemblo, grito, cuando al poseerte,
descargo todo, en brutal suspiro,
antes de que, el camino acierte,
llegando al final, ya casi sin respiro.

Como lo haces, la verdad, no me importa,
solo se que tu cuerpo, es un cuchillo,
que corta de mi alma, su arteria aorta,
y ante su poder, mi espada humillo.

Tu pelo suelto, tu rostro bello,
tu pecho altivo, tu vientre terso,
como no amarte, si eres el destello,
de la santa gloria, de mi universo.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA

Mujer extraña



Mujer extraña

No te conocía mujer, tu piel extraña,
creó en mi corazón, un diferente sentir,
no eran nuevas las cosquillas que al delinquir,
siente el hombre ardiente con saña.

Corría en mis venas, calor inmenso,
como ese que viene, en el huracán,
es que con la extrema pasión, se van,
sin freno, la caricia y el sexo intenso.

Alada fuerza, te trajo a mis brazos,
tu vientre fuerte, contraía tu talle,
tus labios jadeaban con mis abrazos,
ni Dios hizo… que tu boca calle.

Húmedo verano, quedó plasmado,
en aquella tarde de sol que abrasa,
fuiste tú extraña mujer esa tasa,
que de sexo bello, me dejo extasiado.

Hoy recordando aquel momento,
nacieron estas letras, con la idea,
de no permitir, olvidar la panacea,
de aquel ardiente sentimiento.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA

Friday, February 8, 2019

Ráfaga fugaz



Ráfaga fugaz

Una vez te soñé como quimera,
como gaviota libre, soberana,
que en su vuelo espera, la primavera,
con ese airoso pecho de sultana.

Una vez pensé, no fue vez primera,
cuando el sol alumbraba la mañana,
que tu querer, haría mi alma velera,
y de mi corazón serías tirana.

Pero pasó, el momento novedoso,
pasó nube, de tiempo sospechoso,
que dejo atrás el deseo, loco, mordaz.

Partió del alma, el momento impetuoso,
aquel sentir, dejó de ser sinuoso,
se fue veloz, como una ráfaga fugaz.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA