Tuesday, November 22, 2016

Nadie más




Nadie más

Era noche cerrada, cielo de luna llena,
en mi alma tú… completamente encendida,
mi intenso deseo de amar, que tanto me apena,
añorando tú andar, de mujer consentida.

La luz de la noche, marcaba mi pecho,
con el suave titilar, de luceros y estrellas,
tu risa sonora, retumbaba en mi lecho,
con la punzante ternura, de fuertes querellas.

Mujer que mis sueños, llenas de vida,
la luna pretende, calmar tu derroche,
pero tus besos sonoros, le dan despedida,
cuando llega la aurora, acabando la noche.

Entonces despierto, y miro a mi lado,
con ese sobresalto, de duda que aún,
oscurece mi vida, por mi triste pasado,
tan negro él… como el mismo betún.

Pero ¡Albricias! Allí estas recostada,
tu pelo muy negro, en mi pecho revuelto,
oscurece mi piel, se enreda en mi almohada,
porque así eres tú, de carácter resuelto.

Que Dios te bendiga, mi bella mujer,
que te tenga a mi lado... hasta que me vaya,
que no tenga en mi vida, otro querer,
ni en mi lecho de muerte, nadie más haya.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA

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