Monday, November 18, 2013

Llanto




Llanto

Rodó por la ladera hermosa,
de un rostro atormentado,
la catarata ruidosa,
de un llanto atropellado,
miré el sollozo incontenible,
del paroxismo ilimitado,
y se me aguaron mis ojos,
por tu dolor humillado.

Sentimiento a borbotones,
gestos muchos, a granel,
en una erupción de emociones,
que no podías contener;
quería en verdad ayudarte,
con una palabra de consuelo,
pero decidí mejor escucharte,
descargar tu desvelo.

Y al cabo de tanto rumor,
sola secó aquella catarata,
volvió a tu rostro el color,
y la risa insensata;
y me di cuenta en mi ser,
que a veces es importante,
para un hombre galante,
escuchar a la mujer.

Recordé mi experiencia,
que los años educaron,
mantén tu oído abierto,
y tus labios cerrados;
y así solamente, sin sufrimiento,
solo con la sapiencia,
que me dio la experiencia,
se calmó tu sentimiento.

Autor: José Prado
@Derechos reservados por el autor
USA

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